
¡Cuidado con las venganzas virtuales!
Venganza virtual N° 1: adiós a tu reputación
A partir de las redes sociales es muy fácil expresar nuestro repudio hacia una persona que se portó muy mal con nosotros: por ejemplo, creando un grupo. “Todos odiamos a…”, o “No salgas con…”. Incluso existe una página web, creada por una mujer de 33 años que quiso, por medio de este sitio, ayudar a que otras mujeres no caigan víctimas del mismo hombre que le rompió el corazón. En dicho sitio, mujeres de todo el mundo se descargan contando las penas por las que les hicieron pasar sus hombres. Sin embargo, el sitio ha recibido demandas ya que mientras ellas permanecen en el anonimato, a ellos se los deja en evidencia con nombre y apellido. Desde hace un tiempo, en consecuencia, los hombres tienen la posibilidad de responder a las acusaciones.
Venganza virtual N° 2: las fotografías
¿Qué chica no fantasea con posar con poca ropa para su novio? Claro que, si al poco tiempo de terminar la relación, las fotografías más explícitas aparecen publicadas en Internet, el sueño de ser estrella porno por un rato puede transformarse en una verdadera pesadilla. Lo peor es que, aún cuando no te saques fotos incriminadotas o evites que queden en poder de tu ex, hoy todo el mundo puede hacer una falsificación de imágenes muy verídica con programas tales como el Photoshop.
¿Qué hacer para no caer en una venganza virtual? Suena fácil decir “no hagas nada que lo amerite”. Sin embargo, no todas las víctimas de las venganzas fueron maridos golpeadores o novias infieles. Un amante despechado puede sentirse tentado a vengarse simplemente porque lo hayas dejado de amar, y las peores cosas podrían salir del ordenador de un ex sin escrúpulos. Para evitar que una de estas venganzas te dañe, un buen consejo es, de vez en cuando, “googlear” tu nombre, para así saber qué se está diciendo de ti en Internet. En caso de que encuentres fotografías ofensivas o comentarios insultantes, lo primero que debes hacer es contactar con los administradores del sitio y evitar que esos contenidos sigan publicados, Si después quieres perder el tiempo averiguando quién pudo hacerlo, allá tú. En realidad, es preferible tenerle lástima.