por Mariana / 10 de December de 2009

Cómo escaparle a la rutina

Cómo escaparle a la rutina

Dicen los que más saben que la rutina es la enemiga del amor. Muchas parejas sólidas que comenzaron muy bien ser ven desbordadas por las obligaciones de cada día y terminan cayendo en una rutina que nada tiene de romántico, lo que termina por debilitar al amor. Las peleas por cualquier motivo, el aburrimiento, la insatisfacción, pueden ser todas ellas señales de que nuestra pareja ha caído en el pozo de la rutina.
Afortunadamente, es posible evitar este problema poniendo un poco de voluntad y si ambos miembros de la pareja trabajan en forma conjunta. He aquí algunos trucos para escapar de la rutina y renovar continuamente el amor en la pareja.

Romper con la rutina en la semana

Entre semana parece muy difícil escapar de esos hábitos diarios tales como llegar a casa y encender el televisor, cenar hablando de trabajo o irse a dormir a horarios dispares. Sin embargo, basta con la voluntad de sorprender a nuestra pareja para cambiarle la cara al lunes más gris. En lugar de cocinar la cena, decidan ir a comer afuera (entre semana no hay que esperar y en algunos lugares ofrecen descuentos). Pasa a buscar a tu pareja a la salida de su trabajo y vayan a tomar un café, así sea de quince minutos. A la hora de la cena, pongan música en lugar de la televisión de fondo. Este tipo de gestos pequeños aportará a la relación más de lo que te imaginas.

Cómo escapar de la rutina los fines de semana

Si suelen caer siempre en el combo: alquilar un DVD y pedir comida, cambien también los fines de semana compartidos. Vayan a bailar, como cuando eran más chicos. Inviten amigos a cenar y diviértanse compartiendo anécdotas u organizando algún juego. Tómense un par de días fuera del trabajo y vayan a acampar al aire libre. En lugar de ir al cine, elijan un espectáculo distinto: música en vivo, teatro under o cualquier otro que puedan disfrutar juntos. Lo importante es que los fines de semana compartidos no parezcan calcados unos de otros sino que todos los días que pasan sean una nueva experiencia para vivir de a dos.

Atención: no toda la rutina es necesariamente mala. Hay parejas que disfrutan de sus rituales cotidianos (cine los viernes, desayunar juntos antes de que cada uno se vaya a trabajar, vacaciones siempre en un mismo destino). Lo importante es que, en estos casos, ambos sigan con los hábitos porque les produce placer compartir esto, y no simplemente por dejarse llevar por un hábito instalado.

 


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