
De qué NO hablar en la primera cita
Qué no decir en una primera cita
¿Has visto cómo las abuelas dicen que “en la mesa no se habla ni de política ni de religión”? Lo mismo puede aplicarse a una primera cita. Se trata de temas que provocan asperezas y en los cuales es más probable que pesen las diferencias que en otros más inocuos, como el club de fútbol, los gustos musicales o literarios o las respectivas profesiones. La posible excepción es que tú te sientas sumamente comprometido con determinada ideología política o religiosa y que quieras saber sí o sí si tu cita comparte ese punto de vista para darle –o no- una segunda cita. Por ello, y solamente en esos casos, es preferible poner este tipo de información en tu perfil.
Otro tema intocable en la primera cita es el futuro, salvo que te refieras a planes estrictamente personales como decir que quieres empezar un postgrado el mes que viene, o que estás tratando de cambiar de trabajo para comprar tu primer apartamento. Pero nunca hables en la primera cita de un posible futuro común: esto transmite la imagen de una persona desesperada, y lo más probable es que tu cita se asuste.
Finalmente, evita hablar de enfermedades, fobias, obsesiones o problemas personales muy serios: la idea es entablar una conversación distendida y pasar un buen rato.
Temas sobre los que sí hay que hablar en la primera cita
No ocultes hechos importantes, como por ejemplo tu estado civil (incluso si eres casado, es preferible que la otra persona lo sepa y decide si se quiere involucrar contigo o no), si tienes hijos de alguna relación anterior, o si sólo estás de paso en la ciudad o en el país. En todos los casos se trata de no disimular factores importantes, de manera de darle a la otra persona completa libertad a la hora de decidir si quiere, o no, volver a verte.