
Diferentes tendencias entre EE.UU y España
Como casi todo lo que a comunicaciones se refiere, los portales de Internet para buscar pareja comenzaron en Estados Unidos. En principio, como un derivado de las redes sociales, lo que quiere decir que los usuarios de este tipo de sites eran, en su mayoría gente joven, algo que ha cambiado en los últimos años.
En el país americano, frente a lo que sucede en Europa donde el concepto es todavía joven, los portales de relaciones han evolucionado hacia un sector muy segmentado. La gente busca personas con aficiones y características afines. Esto ha hecho que los portales sean especializados en torno a un target concreto.
El paradigma americano
Esta segmentación de la que hablamos se realiza en torno a cualquier aspecto de la vida. Desde la religión donde, por ejemplo, existe un portal sólo para gente judía, hasta la raza (hay portales para afroamericanos). La segmentación más evidente, es la de la edad, con portales dirigidos a cada franja concreta.
Lo más sorprendente ha sido el descubrimiento de un mercado que, en principio, no era el objetivo. Los mayores de 50 años se han hecho con un sitio más que importante entre los portales de relaciones. No en vano, representan casi el 25% del mercado. Además, son un público que interesa, dado que el perfil medio de la persona mayor de 50 que usa este tipo de redes es de un alto poder adquisitivo. Algo que a los anunciantes no se les pasa desapercibido.
Europa y España
En Europa, este mercado lleva bastante menos tiempo implantado. Sin embargo, ya empieza a crecer. Hay que tener en cuenta que, en España, hay una media de solteros del 13%, y sólo en Madrid, hay 800.000 personas sin pareja. Por lo que existe un mundo de oportunidades para los usuarios de este tipo de portales.
Los ‘singles’ (solteros, viudos y separados) representan en nuestro país a un sector de la población con un alto poder adquisitivo, al que le gusta viajar y que busca a alguien que lleve su mismo tren de vida. Para eso existen las redes de búsqueda de pareja. Y es que, si en Madrid hay 800.000 solteros y descartamos a la mitad del mismo sexo, o del sexo opuesto si se es homosexual, las posibilidades de que un madrileño encuentra a su media naranja son del 0,0000025%. ¿No es mejor si recibe un poco de ayuda?