
La casa del lago: amor y fantasía
La casa del lago: el más imposible de los amores
Ésta es la historia de una pareja que comparte una casa de cristal a orillas de un maravilloso lago. Lo curioso del asunto es que jamás se han visto las caras: cuando la médica Kate Forster se muda de la casa, deja una carta para el próximo inquilino pidiendo que le pasen la correspondencia a su apartamento de Chicago. Pero cuando Alex Wyler encuentra su carta, se sorprende al no percibir en la casa signos de que nadie la haya habitado en mucho tiempo. Ambos comienzan una correspondencia, y tardan poco en descubrir un hecho inexplicable: mientras que para Kate transcurre el año 2006, para Alex es el año 2004. No es la distancia la que los separa, sino el tiempo.
Para el espectador puede resultar un argumento un tanto extraño para una cinta romántica, pero una vez que se lo acepta, el resto de la película transcurre apaciblemente, entre los más bellos paisajes y conmovedoras cartas de amor que demuestran cómo crece el sentimiento entre la pareja protagonista.
Sandra Bullock y Keanu Reeves: una pareja soñada
No es la primera vez que los carismáticos Bullock y Reeves comparten cartel: muchos los recuerdan en la vertiginosa Speed. La chispa y la comunicación que demuestran en pantalla siguen vigentes en La casa del lago, aunque no se los vea juntos en prácticamente ninguna escena.
En efecto, en esta cinta, sus personajes se enamoran a través de las bellas cartas que se escriben. Pero, ¿es posible amar a una persona con la cual nunca podrás encontrarte? Una y otra vez los personajes intentan descifrar el misterio, confiando en que, cuando lo hagan, podrán finalmente verse las caras. Pero no será todo tan fácil. A su unión no se opone un tercero, no tienen obstáculos que sortear ni pruebas a las que sobreponerse, pero el destino parece jugarles en contra. ¿Podrán superar la infranqueable distancia del tiempo?