
La cena romántica perfecta
La mesa de la cena romántica
Para empezar, sorprende a tu cita o a tu pareja sin avisarle que le espera una cena romántica. Pon una mesa elegante, elige música romántica y ambienta la casa: la iluminación, por ejemplo, es un detalle esencial. Coloca velas encendidas en la mesa, en el piso o en los alrededores (siempre tomando la precaución de que no haya nada inflamable cerca que torne la cena “demasiado fogosa”). Con respecto a las lámparas, puedes atenuar la luz colocando pañuelos de colores que te permitirán crear un escenario distinto.
Utiliza la vajilla que reservas para ocasiones especiales, aún si no se trata de un aniversario: que el estar juntos esta noche sea suficiente motivo como para querer convertir a esta cena en una ocasión inolvidable.
En cuanto a la comida, si lo tuyo no es la alta cocina no te compliques eligiendo platos demasiado elaborados. Lo mismo valdrá tu intención si encargas comida hecha por adelantado (pero procura que el pedido llegue antes que tu pareja, porque de lo contrario el timbre interrumpirá el momento).
Otros detalles para seducir
Sorprende a tu cita también con tu apariencia: no lo esperes con una mesa impecable pero tú vistiendo el traje arrugado de trabajar y el delantal de cocina encima. Vístete de manera que combines lo que mejor te sienta con algún detalle que sabes que le gusta: ¿Tu chica te vive pidiendo que te cortes el cabello? Ésta puede ser la oportunidad. ¿A él le gusta que vistas ese escote osado que reservas para momentos de intimidad? ¡Pues vístelo! Un detalle esencial: no olvides el perfume.
Finalmente, ten en cuenta que la conversación durante una cena romántica debe ser distendida. Evita hablar de problemas domésticos, de alguna dificultad que hayas tenido en el trabajo o de temas que suelen ponerlos de mal humor. Por el contrario, procura hablar de cosas que tienen en común: películas, viajes, libros, música… todo esto estimula tu imaginación y te permite conocer un poco más a tu pareja.