por Mariana / 17 de December de 2009

Ligar en la oficina

Ligar en la oficina


Sin embargo, ligar en la oficina puede ser un riesgo que no vale la pena correr. Así que, antes de actuar, intenta poner en frío tus ideas, sopesa los pros y los contras y solamente entonces toma la decisión que consideres más conveniente.

El problema de los romances de trabajo

La primera desventaja es bastante evidente: ves a esta persona todos los días, no tienes posibilidad de evitarlo. Ya sea que te rechace y que te sientas despechado, o bien que se involucren en una relación pero que después las cosas no salgan como lo habías previsto, te esperan semanas y hasta meses muy incómodos. Ambos trabajan juntos: ¿están seguros de que un romance no interferirá con sus responsabilidades?
Otro punto en contra es que en la oficina todo se sabe: aún cuando hayan decidido mantener la historia en secreto, es más que probable que el compañero más chismoso terminará por enterarse. De ahí a que llegue a los oídos de todos los demás (vuestros jefes incluidos) pasará menos tiempo del que crees.
Teniendo en cuenta las desventajas de involucrarte con un compañero o una compañera de trabajo, debes pensarlo muy bien. Si lo único que estás buscando es una noche de pasión, mejor buscarla fuera de la oficina.

Y si pese a todo decides ligar en la oficina…

Pero, ¿qué pasa si de verdad te has interesado por esa persona con la cual trabajas? Suponiendo que no buscas una aventurilla pasajera sino que en serio quisieras conocerlo mejor, puedes considerar invitarlo a salir. Debe ser primero algo inocente, una copa a la salida del trabajo, por ejemplo, hasta que conozcas su situación sentimental y llegues a darte cuenta de si él o ella pueden sentir también interés por ti.
Si las cosas marchan sobre ruedas, propón un encuentro el fin de semana: no hace falta que sea una cita formal, pueden ir de tragos con algunos amigos. Lo importante es verse fuera del entorno de trabajo para así saber si tienen cosas que los conecten más allá de la oficina y el día a día. De ser así, trabajar juntos no debería ser un obstáculo para intentar una relación. Sin embargo, mientras estén en el trabajo procuren darse el trato de siempre, al menos hasta que blanqueen la situación con los jefes y colegas.

 


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