por Mariana / 27 de November de 2009

Los hijos de mi pareja

Los hijos de mi pareja

Es una relación que puede darte muchos dolores de cabeza: cuando tu pareja tiene hijos de un matrimonio o una relación anterior. Sin embargo, debes saber que esos niños también pueden llegar a convertirse en uno de los vínculos más importantes de tu vida. ¿Cómo encarar entonces la relación con los hijos de tu pareja?

En pareja con alguien con hijos: los niños primero

Muchos hombres y mujeres no soportan la perspectiva de salir con alguien que tenga hijos, y esto lleva a que algunas personas eviten mencionar este “pequeño detalle” en su perfil de un portal de citas. Mal hecho. La verdad terminará por salir a la luz, y encima parecerá que se avergüenza de sus hijos. Esto nunca puede resultar en nada bueno.
Por el contrario, un padre o una madre amorosos siempre ponen a sus hijos en primer lugar, y cualquiera que se plantee entablar una relación con ellos tiene que aceptar este hecho. Si sales con alguien que tiene hijos debes aceptar que los niños le demandarán tiempo y dinero, y que posiblemente su ex pareja (el padre o la madre de los chicos) nunca desaparezca del todo de su panorama.
No tienes la obligación de amar a los niños de tu pareja, sí de respetarlos y de contribuir a mantener con ellos un vínculo cordial. De no ser así, probablemente tu relación con él o ella no dure mucho.

El lugar de la pareja, el lugar de los niños

A la hora de encarar una pareja con alguien que ya tiene hijos, debes hablar y dejar muy en claro cuál será el lugar de los niños. Es importante que ambos miembros de la pareja tengan tiempo para estar a solas, para salir sin los chicos. Pero también es fundamental, de a poco, que los niños vayan incorporándote también a ti a su entorno familiar. Una buena idea es planificar, de vez en cuando, algo divertido para hacer todos juntos: ir al cine, a comer a un restaurante de comida rápida o al zoológico.
Nunca intentes suplantar el lugar de su verdadero padre o de su verdadera madre, aún cuando ellos ya no estén (un padre ausente, una madre muerta, por ejemplo). Es importante que, por el contrario, encuentres, junto a tu pareja, un lugar propio.
Recuerda que el amor ha de servir para sumar, no para dividir. Si les das afecto a los niños, no importa cuánto tiempo te lleve, terminarán por retribuírtelo.

 


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