por Mariana / 15 de October de 2009

¿Crees que solamente puedes conocer a alguien si los presenta un amigo en común? ¿Solamente en la disco o en un bar te atreves a tomar la iniciativa? ¡Error! Existen muchísimos lugares donde es posible conseguir una pareja, algunos de lo más inverosímiles. Lo más importante es mantener una actitud abierta, mucho sentido del humor y no desanimarse si las cosas no salen de inmediato como tú lo hubieras querido.

Sitios donde ligar

Muchos romances comienzan en el trabajo o en la universidad. El tener intereses en común es el punto de partida que te permitirá sacar conversación a esa persona que te da vuelta y, por qué no, invitarle a tomar un café. Eso sí: como son sitios donde luego estarán obligados a verse, piénsalo dos veces antes de involucrarte en una relación que pueda tornarse incómoda.
El deporte también favorece a quienes quieren ligar. Inscribiéndote en un equipo mixto conocerás muchas personas del sexo opuesto (y en buen estado físico, además). ¿Una recomendación especial? Las artes marciales o las clases de defensa personal favorecen un contacto cuerpo a cuerpo y una tensión que pueden llegar a ser tremendamente seductoras.

Lugares inesperados donde ligar

Lugares inesperados donde ligar

Y para los que no se interesan por el deporte sino que aman el arte, un museo, un concierto o incluso una librería pueden ser los lugares donde encuentren al amor de su vida. Intenta sacar conversación diciendo algo como “Me recomendaron mucho al autor que estás hojeando, pero no he leído nada de él. ¿Tienes algún consejo?”. Si la otra persona se siente cómoda contigo, de seguro la conversación fluirá.

Y sitios donde no te conviene ligar

Por otro lado, no cualquier lugar es recomendable para conocer personas. Por ejemplo, nunca intentes ligar en la sala de espera de un consultorio médico o –peor aún- de un psicoanalista: ¡Quién sabe con qué problemas puede venir esa persona, es preferible ahorrarnos un dolor de cabeza! Tampoco, si eres mujer, confíes en aquel chico que se te acercó muy amablemente en un comercio de lencería: seguramente haya entrado para comprarle algo a su novia, o -¡qué triste!- a su madre.
Así como una boda es una ocasión feliz en la que está permitido ir a la pesca de cuanto soltero o soltera te cruces, no te propongas ligar en un funeral, ni siquiera si es de un pariente lejano o del padre de un colega. No sabes la cercanía que la otra persona tenía con respecto al difunto, y podrías llegar a pasar un muy mal momento si se siente ofendido u ofendida por tus insinuaciones.

 


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