por Mariana / 9 de December de 2009

Problema: cuando la familia se opone a la relación

Problema: cuando la familia se opone a la relación

El amor es ciego. El amor es una fuerza arrolladora que no se puede atajar ni impedir. El amor es fuerte y supera todos los obstáculos. ¿Es realmente tan así? Existen parejas que enfrentan dificultades y que no siempre consiguen salir adelante. Uno de esos casos es la oposición de la familia (de un lado, de otro o de ambos) a la relación. Esta situación no es hoy en día tan común como antaño, sin embargo no ha desaparecido por completo. Y, para quienes sufren este problema en carne propia, es muy difícil sacar a flote su amor.

Qué motivos llevan a una familia a oponerse al amor

Muchos son los motivos por los que la familia (en particular los padres) puede oponerse a que su hijo o su hija continúen en una relación de pareja. Todo depende de la ideología de la familia y de la libertad que se le dé a los hijos para decidir su propio camino.
La edad suele ser un obstáculo importante. Es comprensible que una familia con un hijo o una hija menor de edad se niegue a que el joven salga con un adulto muy mayor. Sin embargo, la oposición a veces existe aún cuando los hijos ya son mayores de edad. A algunos padres les molesta que su hijo salga con alguien que ya tiene hijos o un divorcio en su haber.
La religión, la nacionalidad o la etnia suelen ser otro motivo de discusión. Las familias muy tradicionales no están de acuerdo con que sus hijos escojan pareja con alguien fuera del grupo al que pertenecen. A veces la excusa es el problema que surgirá más adelante con la educación de los hijos. Finalmente, en especial en algunas familias de clase alta, puede existir la oposición a una pareja a la que se considera de un sector socioeconómico más bajo. En síntesis: no existen límites para los prejuicios.

Oposición familiar: resistir pese a todo, o rendirse en el intento

Cuando la familia se opone a nuestra relación de pareja, hay que considerar primero que nunca una persona será “perfecta” para ellos, sino que siempre le encontrarán algún defecto. Es fundamental hablar con nuestros padres y explicarles lo mucho que queremos a esta persona, y que de su parte esperamos, sino cariño, al menos respeto.
Sin embargo, no siempre es fácil. Muchas parejas terminan rompiéndose ante la fuerte presión familiar, especialmente cuando se da de los dos lados. Y es que el amor es paciente, pero no es fácil cuando tenemos que decidir entre el amor por la pareja y el amor de nuestra familia.

 


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